Cómo crear el naming perfecto

Contenido

Tu nombre te define, habla de quién eres. Tu nombre hace que existas, transmite significados y permite a los demás formarse una idea de ti.

Probablemente cuando escuchemos decir José María, lo primero que se nos venga a la cabeza sea “latino, católico”.

Lo mismo sucede cuando escuchamos el nombre de alguna marca; algo se dispara en nuestro cerebro que nos lleva a asociarlo con algún significado.

Por eso la elección del nombre de marca es un proceso que debe asumirse con todo el sentido estratégico posible.

La idea es que ese nombre represente en buena medida lo que una marca es y tiene para ofrecer.

El nombre de una marca es el primer elemento con el que las personas se relacionan.

Un punto de contacto a través del cual se puede destacar (o pasar desapercibido) entre miles de opciones que solucionan el mismo problema.

“El nombre de la marca es el mensaje más repetido de todos. Mucho más que los logotipos, los símbolos y los colores. Mucho más que los embalajes de los productos, pues estos cambian con el tiempo y las oscilaciones de los gustos, los estilos y los códigos”.

Como ves, no es un asunto de poca importancia. 

Un buen nombre es un activo de marca con potencial para permanecer en el tiempo, y funcionar como un contenedor de significados que ayudan a construir una imagen de marca poderosa. 

Cómo ejecutar un buen naming

Contrario a lo que muchos creen, el naming es un proceso que tiene mucho de ciencia y donde prevalecen una serie de criterios que nos ayudan reducir las posibilidades de fracaso, especialmente cuando el objetivo es reestructurar un portafolio de marcas, hacer extensiones o nuevos lanzamientos que representen un gran riesgo para la organización. 

En este proceso la creatividad por sí sola no alcanza.  

A menudo nos topamos con casos donde los nombres creados a partir de la creatividad carecen de viabilidad porque no son registrables, producen asociaciones negativas en el mercado objetivo, no son pronunciables en varios idiomas o simplemente resultan muy complicados de logotipar. 

Si se quiere evitar estas situaciones se puede avanzar en el proceso siguiendo ciertas pautas que ayudarán a disminuir el riesgo de matar el proyecto antes de nacer. 

Analiza las categorías donde compites

Ya sea que se pretenda ampliar la participación en el mercado, lanzar nuevos productos o abrir una pequeña pizzería, el naming ha de comenzar con un análisis de los nombres presentes en la categoría en la que compite la marca. 

Este análisis es esencial para comprender los tipos de nombre y significados más y menos usados en la categoría.

Además, nos aporta más claridad para explorar rutas diferenciadoras y que ayuden a explotar significados relevantes para la audiencia. 

Escoge el tipo de nombre más viable para la marca

Existen varios tipos de nombre y su selección tendrá que ver directamente con la plataforma estratégica de marca previamente definida, las condiciones propias del mercado y la categoría. 

La plataforma de marca y un buen análisis de los nombres de la competencia, nos permiten escoger entre nombres descriptivos, evocativos, asociativos o abstractos. 

Tipología de nombres por categoría

No Data Found

Nombres descriptivos

Los nombres descriptivos tienen la capacidad de expresar con claridad lo que hace la marca. Por lo general se basan en un atributo o beneficio y tienen la cualidad de ser directos, fáciles de recordar y de comunicar 

Pero por otro lado, pueden resultar difíciles de registrar y poco flexibles para extender el negocio más allá del significado expresado. 

Como ejemplos de nombres descriptivos podríamos citar a General Electric o Telefónica. 

Nombres evocativos

Estos apelan mucho más a la emoción y por lo general son inspiradores, facilitan la notoriedad de marca, su registro legal y le vienen como anillo al dedo a las marcas que hacen de la creatividad uno de sus pilares. 

Tienen un potencial tremendo porque abrazan una idea poderosa sin ser muy obvios.  

Sin embargo, a marcas con este tipo de nombres les puede costar un poco ganarse un lugar en la mente de las personas, por lo que a menudo se requiere más inversión en comunicación para transmitir su significado. 

Un ejemplo de este tipo de nombre evocativo es Movistar. 

Nombres asociativos

Tienen la particularidad de describir un elemento de forma conceptual y con frecuencia hacen referencia a la propuesta de valor o propósito de la marca. 

Al igual que el nombre descriptivo, puede ser simple y directo, pero se aleja de la función y la racionalidad para comunicar una idea inspiradora desde un plano más emocional. 

Un nombre asociativo tendrá el potencial para expresar con facilidad el posicionamiento y el aporte que quiere hacer la marca a sus audiencias. 

Por ejemplo, Champion o Facebook. 

Nombres abstractos

Se construyen a través de acrónimos, siglas y frases combinadas y juegan en un plano más emocional que los anteriores, porque funcionan como un gran contenedor de significados a partir de los cuales se pueden construir ricas narrativas de marca. 

Además, poseen un enorme potencial de registro, son más exclusivos y favorecen la penetración de nuevos mercados al funcionar con facilidad en diferentes lenguas.  

Sin embargo, requieren más inversión en comunicación y un storytelling poderoso para crear las asociaciones correctas en la mente de las personas. 

Ejemplos de marcas con nombres abstractos son Trivago, Spotify o kodak. 

Es importante tener en cuenta que algunos tipos de nombre tienden a ser más relevantes que emocionales y viceversa.  

Por ejemplo, a menudo los nombres descriptivos resultan más relevantes para la audiencia, mientras que los evocativos y abstractos tienden a ser más emocionales. 

Define un territorio de creación para el naming

De cualquier modo, una vez exploradas las opciones y escogido el tipo de nombre, nos toca plantear uno o más territorios de creación.

Este territorio no es otra cosa que el marco conceptual donde crearemos el nombre.

Por supuesto, deben estar alineados con la estrategia de marca, el posicionamiento, los valores y personalidad.

No podemos elegir como territorio de creación "bienestar" si vendemos licores. Pero sí que podríamos escoger "placer" como punto de partida para explorar conceptos con potencial para crear un buen nombre.

Crea la mayor cantidad de propuestas: todas las opciones son válidas

Una vez definidos nuestros territorios de creación, podremos pasar a crear la mayor cantidad de opciones de nombre posibles. En esta fase del proceso de naming no hay opciones incorrectas.

Este es un ejercicio donde la cantidad es lo importante porque dará paso a la siguiente fase donde crearemos más nombres a partir de la combinación de opciones.

Combina las opciones para crear nuevos nombres

Con la enorme lista de nombres potenciales creada en la fase anterior, haremos combinaciones y construiremos nuevos nombres a partir de los elementos más destacables de cada uno.

Así nos vamos acercando al nombre de marca definitivo.

Filtra: separa la paja del trigo

Las dos fases anteriores aportan al proceso de naming una buena cantidad de opciones que han de ser evaluados en función de filtros esenciales: el estratégico y el creativo.

  • Filtro estratégico

    Filtraremos las opciones en función de variables como su alineamiento con la propuesta de valor, su capacidad para potenciar el territorio de marca, su nivel de flexibilidad para extenderse a nuevas categorías, disponibilidad de dominios web, usuarios en redes sociales y protección legal.

  • Filtro creativo

    Con este filtro evaluaremos todas las opciones en función de criterios como la sonoridad en distintos idiomas (especialmente si la marca tiene potencial de internacionalización), grado de relevancia y memorabilidad, morfología y originalidad.

Puede ser de mucha ayuda establecer un sistema de puntuación basado en el cumplimiento de estos indicadores. Así, los nombres mejor puntuados podrán formar parte de una “shortlist” que finalmente podemos considerar como opciones viables.

Idoneidad Estratégica

Idoneidad Creativa

Una última cosa: pon el nombre es un contexto

En este punto, ya casi lo tenemos, pero recomendamos una última cosa: contextualizar.

Es decir, hacer ejercicios con el posible nombre usándolo en situaciones hipotéticas donde la marca cobre vida.

Por ejemplo:

Al final, cualquier proceso de la creación de marcas busca generar significados poderosos, que conecten de forma diferencial y relevante con las personas, y el naming contribuye de forma determinante con este objetivo.

Si se hace bien, será un vehículo para transmitir significados positivos que redunden en beneficios para la marca, y facilitará su permanencia en el tiempo.

Para continuar este proceso por tu cuenta, puedes descargar de nuestra página de recursos un cuaderno de trabajo que contiene la metodología que empleamos en la consultora para crear nombres de marca.

Workbook: Creando el Naming perfecto

Crea nombres de marca con el potencial necesario para competir en cualquier mercado y categoría usando el método que aplicamos en nuestros proyectos de naming.

¿Necesitas ayuda para crear el nombre de tu marca?

Consigue un diagnóstico visual de marca
Descubre si la identidad visual de tu marca impacta positivamente el negocio.

Artículos relacionadas

El territorio de marca es un punto de partida para crear espacios competitivos donde las marcas pueden explotar conceptos relevantes para sus audiencias
Esta es la historia de cómo la aerolínea del corazón se convirtió en una de las empresas más rentables de su sector
Un cobranding tiene la finalidad de sacar el máximo provecho para la marca
Ya sabes que tenemos que almacenar cookies para mejorar tu experiencia de navegación, pero si no estás de acuerdo, no pasa nada. Dale clic en cerrar y continúa navegando normalmente.    Política de cookies
Privacidad